Ayer, pasada la enorme represión policial, algunos uniformados se jactaban del operativo y hasta lo calificaron de excelente. “Afuera le dimos duro. Fue algo de película. Un compañero me llamó por teléfono y me dijo que dábamos una sensación espectacular” y hasta con orgullo éste imbécil e ignorante policía mostraba los rasponazos recibidos. “Son golpes de combate” decía casi con vanidad mientras sus pares festejaban con satisfacción la tarea cumplida.Nada que ver con que semejante satisfacción se tratara por haber desbaratado una banda de narcos que impunemente transitan la provincia y en sus propias narices o en todo caso por haber puesto fin a la galopante ola de inseguridad que nos tiene en jaque desde hace un rato largo, claro que no porque para estas cuestiones estos estúpidos mantienen asquerosamente sus códigos, dicho esto porque si miramos bien son estos mismos represores, imbéciles e ignorantes funcionales a esa delincuencia cuando no actores principales.
Repetimos, nada que ver con lo dicho anteriormente, ayer se trató de reprimir a trabajadores que luchan por defender su fuente de trabajo nada más ni nada menos. Fuente de trabajo que este gobierno les niega desde el silencio y la inoperancia más detestable cuando se hacen los reverendos pelotudos y acepta que arbitrariamente la multinacional Kraft Foods ex Terrabusi, imponga sus foráneas normas laborales para actuar ante el conflicto que lleva semanas.
160 trabajadores, incluidos delegados y su comisión interna son los “delincuentes despedidos” que el juez de Garantías 1 de San Isidro, Ricardo Costa, ordenó ayer desalojar de la empresa de General Pacheco. Una terrible paradoja si miramos el contexto que por estas horas nos ocupa, la celeridad alucinante para ordenar el desalojo y la brutal represión a los trabajadores despedidos de Terrabusi se contrasta violentamente con la parsimoniosa pachorra que nuestra bendita justicia pone de manifiesto para reprimir y encarcelar a los verdaderos delincuentes y sicarios que sin disimulos matan argentinos con medicamentos truchos, sólo por citar un caso concreto. Pero bueno, de esto se trata este país, nuestra justicia, donde siempre el que peor se las lleva, como en este caso puntual, son los trabajadores que luchan por la defensa de un derecho tan elemental como es el resguardo de la fuente de trabajo que constitucionalmente les corresponden.
Hoy se trata de trabajadores despedidos injustamente y que fueron reprimidos hasta el cansancio con la venia del gobierno y la atenta mirada de la CGT de Moyano, ante esto los ferroviarios del Sarmiento estamos convencidos que éstos despidos no deben pasar bajo ningún punto de vista y aquí no se trata de raza, credo o religión. Si pasan estos despidos debilitan la lucha de los trabajadores que se oponen a éste sistema de entrega donde gremio, patronal y gobierno van de la mano.
¡Todos juntos con los compañeros de Terrabusi!
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