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lunes, 27 de julio de 2009
SUBE y baja
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sábado, 20 de junio de 2009
Al SUBE le llegó el día del debut
A ocho días de las elecciones, el Gobierno dio una especie de muestra gratis del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE). Ayer, a las 8.20 de la mañana, finalmente, se entregaron las primeras tarjetas electrónicas para utilizarse en sólo seis líneas de colectivos, dos ramales de trenes y los subtes. Por ahora quedaron afuera las restantes 364 líneas de colectivos que recorren la Capital Federal y el conurbano.
El operativo comenzó en el hall que comunica la estación Retiro de la línea C del subterráneo con el ferrocarril Mitre. Allí se montaron cuatro puestos donde diez promotoras entregaban las tarjetas del SUBE a los cientos de pasajeros que las esperaban ordenadamente en filas.
El escenario se repitió en otros cuatro puntos de distribución situados en las estaciones Constitución, Once y Federico Lacroze, y en la esquina de Florida y Diagonal Norte. Se distribuyeron en total 15 mil tarjetas, y el resto de esa partida de 50 mil se entregará entre esta mañana y la semana que viene.
La tarjeta SUBE funciona en los transportes que ya aceptaban Monedero, el boleto electrónico que desde hace años comercializa el grupo Roggio. Sirve para los subtes, las líneas 5, 8, 101 y 50 de colectivos y el ferrocarril Urquiza.
Ayer, empezaron a notarse problemas en dos líneas que participan del sistema –la 61 y la 62– que no aceptan Monedero y tienen su propia tarjeta.
A pesar de la marea de gente que por momentos desembocaba del tren hacia el subte en Retiro, la entrega de las primeras tarjetas del SUBE fue ordenada pero lenta. Sin embargo, tanto los usuarios que sabían de la entrega como los que llegaban a la fila por curiosidad esperaban pacientemente su tarjeta. Otros preguntaban hasta cuándo estarían los stands para pasar a la vuelta del trabajo, sin la presión del reloj.
Para obtener su credencial del SUBE, el pasajero debe llenar un formulario con sus datos personales y presentar un documento. Luego de eso, la promotora le entrega la tarjeta y el usuario debe cargarla en las boleterías de Monedero o en los kioscos habilitados para ese tipo de recargas.
Muchos de los que hacían la fila tanto en Retiro como en Constitución son usuarios de los tres medios de transporte: tren, subte y colectivo. A pesar de que en este último el SUBE es bastante limitado –lo que suscitó repetidas quejas–, la tarjeta fue percibida como una pequeña solución para los pasajeros, esperanzados en que el nuevo plástico se extienda y no quede sólo en esta prueba piloto.
Para los que ya tenían Monedero el cambio no es significativo porque tres de las cuatro líneas de colectivo que ahora aceptan la SUBE son las mismas que ya funcionaban con aquel sistema.
Lo mismo pasa con el tren: el pasaje del Urquiza ya se podía pagar con Monedero y ahora acepta SUBE, mientras que el Belgrano Norte todavía no compatibilizó su sistema con el oficial. Este ferrocarril cuenta con una tarjeta propia que se llama Lista y su sistema electrónico debe ser modificado para reconocer la SUBE.
En esa misma situación se encuentran las dos líneas del grupo Plaza (61 y 62) que tienen el equipamiento para boleto electrónico pero propio, que no acepta SUBE.
En Plaza Constitución hubo tres puestos del SUBE por la mañana y las colas de gente fueron larguísimas. Los usuarios esperaron hasta 50 minutos para obtener su tarjeta. Pero el fantasma de que se agoten hizo que los pasajeros soportaran la demora.
El dueño de Mica, la empresa de logística encargada de la distribución de las tarjetas, Luis Lons, le contó a Crítica de la Argentina que en la primera hora y media de distribución se entregaron 360 tarjetas en Constitución y cantidades similares en el resto de los puntos.
Por ese motivo, a esa hora esperaban la llegada de otras 2 mil tarjetas en cada estación y así abastecer la demanda.
A media mañana, a los tres stands del hall de Constitución se le sumó uno más: el de campaña de Kirchner y Scioli, que aprovecharon la concurrencia de pasajeros para subir la campaña oficial al SUBE.
Aviso para los usuarios de las líneas 61 y 62
En el anuncio oficial del lanzamiento del SUBE se suponía que la nueva tarjeta se podría usar en las líneas 61 y 62. Estos colectivos del grupo Plaza que comunican Constitución con Retiro y Once cuentan con un sistema propio de tarjeta magnética, desarrollado por Siemens, que sí expende boleto (no así el Monedero-SUBE de Roggio). El problema con el que se encontraron los pasajeros del 61 fue que la tarjeta del SUBE no es compatible con su sistema ni con el de la 62: al acercar la tarjeta, no la reconoce. Los empleados de la empresa no tienen novedades del gobierno acerca de cuándo adaptará o reemplazará sus máquinas para que se sumen al SUBE. Mientras tanto recomiendan la tarjeta propia, que funciona desde hace unos cuantos meses, como solución a la escasez de monedas.
Vía: Critica de la Argentina
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martes, 16 de junio de 2009
El Gobierno no llega con el boleto único
Tras las primeras demoras, Cristina Fernández de Kirchner le impuso a Jaime una segunda fecha de vencimiento para poner en marcha el SUBE: el 22 de junio, una semana antes de las elecciones legislativas. Ese día la Secretaría de Transporte tendría que distribuir 5 millones de tarjetas magnéticas que fabricó (y estampó con el logo de Presidencia de la Nación) la firma GyD Latinoamérica. Sin embargo, el beneficio será para unos pocos. Los pases servirán sólo en lectoras instaladas en 12 líneas de colectivos, en el subte y en algunas estaciones del ferrocarril Urquiza. En conjunto trasladan a unos 2,5 millones de pasajeros por día. Son transportes de compañías que invirtieron en un sistema similar al SUBE antes del anuncio oficial del 4 de febrero pasado.
El Gobierno destinó casi 7 millones de dólares para la producción de 5 millones de tarjetas inteligentes que todavía no fueron testeadas en otras máquinas que están operativas en líneas del Grupo Plaza, Dota, Nudo y en Transportes 68. También en Metrovías y en el Ferrocarril Urquiza, ambas empresas del Grupo Roggio.
“Ninguna tarjeta magnética, por más inteligente que sea, va a funcionar en una lectora de un sistema ajeno si antes no fue configurada y programada para ello. El Gobierno no sólo no se reunió con las grandes proveedoras (Roggio, Siemens, Indra), sino que tampoco habló con las pymes que desarrollaron boletos electrónicos en colectivos del conurbano bonaerense”, contó a este diario un directivo de una compañía que participó de la quinta licitación (administración de transacciones).
Para Carlos Abril, gerente comercial de exportaciones de Siemens, con la cuarta licitación (provisión e instalación de máquinas lectoras) el Gobierno debía haber entregado cuatro equipos de muestra y un set de tarjetas para realizar dos tipos de pruebas: en laboratorio (oficinas del banco) y en colectivos. “Los equipos tienen su propia programación y modelo de seguridad que el banco desconoce”, explicó el ejecutivo de Siemens.
El modo de administrar la recaudación es todavía un tema sin definir. El presidente de la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP), Daniel Millaci, contó que en la industria no están de acuerdo con que el Gobierno “maneje el dinero” del transporte urbano. El titular de CEAP se reúne todas las semanas con sus pares en la Cámara del Transporte Urbano de Buenos Aires, en la Asociación Civil del Transporte Automotor y en la Cámara de Transporte de la Provincia de Buenos Aires. “Estamos tratando de que los fondos de la facturación no vayan a parar a Nación Servicios. Consideramos que es monopólico que manejen todo el dinero y encima nos quieran cobrar un 15% por cada transacción. Ellos no lo admiten, pero en las entidades pensamos que con esa comisión van a mantener el sistema”, opinó Millaci.
El SUBE no sólo sufre problemas de implementación y de incumplimiento técnico. Una vez que se ponga en marcha incumplirá la Ley de Tránsito 24.449, que exige la impresión de un boleto como comprobante de viaje para cada pasajero que viaje en colectivo. El inconveniente es que el nuevo sistema, diseñado contrarreloj por la Casa Rosada, no tuvo en cuenta dicha normativa de 1992, todavía vigente.
Vía: Critica de la Argentina
domingo, 7 de junio de 2009
Como para impresionar... "prueba piloto"



